martes, 6 de octubre de 2026

Perú – De la tragedia a la farsa: los Fujimori y el fantasma del 5 de abril



 por Enrique Chinaski

«La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa.»   - Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte


Hay momentos en que la historia parece tener un extraño sentido del humor.

El regreso del apellido Fujimori al poder obliga al Perú a mirar nuevamente hacia el 5 de abril de 1992. Alberto Fujimori llegó a la Presidencia mediante elecciones y, dos años después, cerró el Congreso e intervino las instituciones del Estado. La ruptura fue presentada como una necesidad: el país estaba en crisis, las instituciones impedían gobernar y alguien debía concentrar el poder para resolver los problemas.

La tragedia ya ocurrió.

Ahora, treinta y cuatro años después, su hija ocupa Palacio. Pero Keiko no es Alberto, el Perú tampoco es el mismo y no existe actualmente evidencia de que esté preparando un autogolpe. Precisamente por eso la comparación resulta interesante: ¿qué ocurriría si, frente a una nueva crisis, reapareciera la tentación de resolver los problemas del país concentrando el poder?

La segunda repetición no tiene que ser idéntica a la primera. Puede ser una caricatura de ella: una tentativa de reproducir una experiencia histórica en circunstancias completamente diferentes.


El problema no es solamente Keiko

La pregunta importante no es si Keiko Fujimori «es como su padre». Esa comparación es demasiado simple.

Habría que mirar las condiciones sociales que hacen posible una ruptura institucional.

Los golpes no aparecen de la nada. Necesitan una crisis política, instituciones desacreditadas, una sociedad cansada y una clase dominante incapaz de ofrecer una salida convincente.

Y necesitan algo más: que una parte de la población empiece a aceptar la idea de que el problema no es la concentración del poder, sino que el gobierno no tiene suficiente poder para solucionar la crisis.

Ese desplazamiento es peligroso.

¿Cuál sería entonces la alternativa?

Aquí la propuesta deja de ser simplemente «defendamos la democracia».

Es necesario levantar una organización política independiente de la clase trabajadora, capaz de actuar al margen de los partidos empresariales y de los caudillismos electorales.  Eso significa, en primer lugar, fortalecer sindicatos y organizaciones de trabajadores con plena independencia frente al Estado, los empresarios y los partidos de gobierno. Significa también construir espacios democráticos donde los propios trabajadores puedan discutir y decidir sus reivindicaciones y su posición frente a una crisis política.

Pero el objetivo no sería únicamente impedir un golpe.

Incluso la propuesta debería ir más lejos: que la defensa de las libertades democráticas esté vinculada a un programa social que ataque las causas de la desigualdad y de la subordinación política de las mayorías.

En términos concretos, esto supone defender libertades sindicales y políticas, empleo digno, servicios públicos universales, derechos laborales y una transformación de las estructuras económicas que concentran riqueza y poder.

Y, sobre todo, supone construir una representación política propia de los trabajadores, en lugar de limitarse a escoger cada cinco años entre distintas fracciones de las élites.


Del antifujimorismo a una alternativa de clase

Esta diferencia es fundamental. Una política reducida al antifujimorismo podría terminar llevando nuevamente a los trabajadores detrás de algún sector de la clase política tradicional simplemente porque representa «el mal menor».

La propuesta sería que los trabajadores defiendan las libertades democráticas sin subordinarse políticamente a quienes administran el mismo sistema económico que genera las crisis.

Por eso, frente a un eventual intento de ruptura institucional, la cuestión no sería simplemente restaurar el orden anterior.

Sería abrir una discusión sobre quién debe tener realmente el poder político y económico.


La elección regional y la contradicción del poder

Las elecciones regionales del domingo introducen una contradicción importante.

Keiko ganó la Presidencia, pero Fuerza Popular no consiguió construir una hegemonía territorial equivalente. Controlar Palacio no significa controlar políticamente el país.

Esa contradicción puede convertirse en una fuente de tensión.

Y precisamente por eso habrá que observar cómo responde el poder cuando empiece a encontrar límites.

Un gobierno democrático acepta que existen límites a su autoridad. Un gobierno autoritario intenta eliminar esos límites.

La verdadera defensa de la democracia

Todavía no estamos ante un nuevo 5 de abril. No hay razones para afirmar que vaya a producirse.

Pero la historia peruana ya conoce el mecanismo.

La garantía contra una nueva ruptura no consistiría simplemente en confiar en que el Congreso, los tribunales o los partidos tradicionales la impedirán.

Consistiría en algo más profundo: una clase trabajadora organizada, políticamente independiente y capaz de defender las libertades democráticas sin entregar su autonomía a ninguna fracción de las élites.

Y esa organización tendría un objetivo que va más allá de impedir un autogolpe: disputar el poder político y transformar las relaciones económicas que permiten que una minoría concentre riqueza y poder.

Porque la alternativa no debería ser elegir entre un Fujimori y su adversario.

Ni esperar al próximo salvador.

La alternativa revolucionaria sería construir una fuerza política propia de los trabajadores y de los sectores populares, capaz de convertir la defensa de la democracia en el comienzo de una transformación social mucho más profunda.

Alberto Fujimori convirtió una crisis en una oportunidad para concentrar el poder.

La respuesta no debería ser permitir que otro caudillo haga lo mismo en sentido contrario.

La respuesta sería que la sociedad organizada conquiste la capacidad de decidir sobre su propio destino.

La primera vez fue tragedia.

La segunda podría ser farsa.

La verdadera victoria sería que nunca hubiera una segunda vez.

sábado, 3 de octubre de 2026

Perú – La ira desatada y un salto al vacío

 


Por Gustavo Espinoza M. /Resumen Latinoamericano, 03 de octubre 2026.

[Imagen: Keiko Fujimori y Marco Rubio]

Antes de irse a Naciones Unidas, en un acto celebrado  el 20 de septiembre en la Plaza de La Bandera, Keiko Fujimori estalló en ira y amenazó a más de la mitad del país -es decir a todos sus opositores-  con usar “la mano dura” para imponer sus políticas. En la ONU, en un discurso pequeño y aldeano orientado apenas a limpiar el rostro de los asesinos, repitió la misma monserga recibiendo a cambio el aplauso caluroso de los 8 diplomáticos peruanos que trabajan en las oficinas de nuestro país en ese organismo.  

En realidad, su pistola verbal estaba cargada desde antes. Y se había puesto en acción desde el 8 de septiembre cuando Donald Trump anunció al mundo que había decidido incorporar al Perú al “Escudo de las Américas”, lo que fuera ratificado por su secretario de Estado desde Caracas al día siguiente e informado oficialmente al país por Keiko Fujimori en agradecimiento por haberla hecho “presidente constitucional de las República” violentando los comicios el 7 de junio.

Pasados ya más de 60 días de ese hecho luctuoso, la mandataria peruana no tiene un solo punto que mostrar a la sociedad peruana como éxito de su gestión. Igual -o incluso peor que antes- cada día matan transportistas o se consuman crímenes de todo orden en una sociedad atosigada por la violencia y atravesada por la sangre.

Quienes quieren poner en evidencia la incapacidad del régimen para cambiar ese escenario, suelen recordar que la señora había prometido que “desde el primer día” cambiaría la situación peruana e impondría el orden y la ley. Nada de eso ha ocurrido.

Lo único que se ha registrado ha sido un alza de decibeles en los gritos de la precaria inquilina de Palacio, que no puede contener la furia ante cada despropósito que fluye de su gestión gubernativa, a la par que un alza desmesurada de precios de los alimentos y artículos de primera necesidad en los mercados.

Y es que cada día la realidad le da un portazo en la cara y pone al descubierto sus mentiras y precariedades. Ella dijo, por ejemplo, que “El Escudo de las Américas” era apenas un compromiso internacional para combatir el crimen y la delincuencia.

Así lo sustentó, además, el funcionario de la embajada de los Estados Unidos, que funge hoy como Canciller peruano y lo elogió Bernie Navarro, el embajador USA, que cada día mete su cuchara en cuanto plato encuentra.  

Después se ha confirmado lo que era obvio: que se trataba de un “acuerdo” económico y productivo que compromete toda nuestra riqueza -incluido el cobre, el oro y el litio- además de las “tierras raras” que la administración yanqui busca obsesivamente por contener minerales que requiere con urgencia para la fabricación de armas de destrucción masiva y otras similares.

Expulsado recientemente de Afganistán y obligado a salir con el rabo entre las piernas de Irak, el gobierno de los Estados Unidos cae en una desesperación galopante y se proclama dueño de todo el continente americano. Por eso apunta hacia la minería, pero también a nuestra biodiversidad y nuestra riqueza acuífera.  

Por si eso fuera poco, el acuerdo alude también al TIAR, el tristemente célebre Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que es un convenio militar, de muy ingrata recordación y que diera lugar a convalidar intervenciones militares norteamericanas contra Estados Soberanos de nuestro continente.

Consciente de su debilidad, el gobierno yanqui agita un cotarro alborotado como si fuera un gallinero En él, Donald Trump pretende cumplir el papel de la mamá gallina en tanto sus polluelos -Nasfura, Noboa, Milei, De la Espriella, Katz y Fujimori- buscan perpetuarse bajo una ala protectora que hace agua ahora que caen sus alfiles más preciados: Cerimedo, Diaz-Rosillo,  Damián Valenzuela y otros,

Y claro, ahora Keiko se siente montada sobre el TIAR -engendro siniestro de los más duros años de la “guerra fría”- y alza la voz para “advertir” al pueblo peruano que ya “se le acaba la paciencia”. En verdad, es al pueblo al que se le acaba la paciencia.

La primera señal de ello, lo dio recientemente la población de Loreto que desarrolló durante varios días una masiva huelga contra el régimen sin arrancarle sino tan sólo débiles paliativos. En las próximas semanas habrá nuevas expresiones de la repulsa ciudadana a la política oficial. Por lo pronto, se inició en Jicamarca cuando el pretendió desalojar de sus viviendas a modestos pobladores de la zona-

En su desesperación el régimen recurre a la clásica escopeta de dos cañones. Por un lado “negocia” con sectores vacilantes de la oposición para “salvar” a sus ministros más cuestionados, como los titulares del Interior, Defensa y Educación, sobre los que pende mociones de censura que habrá de ser en cualquier momento reactivados.  Por otro, busca callar a Cesar Hildebrandt lanzando contra él denuncias infames. Vano empeño, sin duda.   

Porque eso lo sabe, hoy pretende leer la historia de una manera deformada, declarando inocentes a los asesinos y ocultando sus crímenes como si estos no hubiesen ocurrido nunca. La vida es más real que la leyenda que se pueda usar para contarla.

Por lo demás, Accomarca,  Umaro, Bellavista, Llocllapampa, Cayara, Pomatambo, y otros lugares, son tan reales y viven tanto en la memoria de los pueblos como el Grupo Colina y las matanzas de Barrios Altos, La Cantuta, El Santa. Pativilca y los Penales en 1985, 1986 y 1992.

Finalmente, el Congreso resolvió delegar facultades legislativas al Ejecutivo en dos materias definidas: la inseguridad ciudadana y las acciones para enfrentar “El Niño”. Puso fin así a la trampa urdida por el gobierno para favorecer ilegalmente a sus “allegados” y cómplices, devolviendo favores electorales.

Que no se alegre el oficialismo, esa no es ninguna victoria de Keiko sino apenas una licencia para dictar disposiciones que serán revisadas luego.   

El peligro, es otro, el que deriva de la exaltación de los temores por parte del régimen. Eso bien puede derivar en un salto al vacío. El pueblo no habrá de tolerarlo.

domingo, 16 de agosto de 2026

Perú – La orden de disparar



 Por Gustavo Espinoza M.   Perú

Siete días después de haber asumido la Presidencia de la República, Keiko Fujimori dio por primera vez a la Fuerza Armada la orden de disparar contra multitudes congregadas en protesta por el alza de precios de los combustibles.

El hecho quedó registrado el 7 de agosto en las calles de Pucallpa, uno de los pocos lugares del interior del país en el que la flamante mandataria alcanzara una votación mayor que la de su adversario, el sicólogo Roberto Sánchez.

Curiosamente la vida puso a la hija del dictador contra sus propios electores, porque fueron ellos los primeros en salir a reclamarle por la adopción de medidas abiertamente antipopulares en la selva peruana,

No hubo muertos ni heridos de bala en esta circunstancia, porque la orden fue “disparar al aire”, para intimidar y amedrentar a la población, para asustar a los marchantes.

Pero ciertamente también para advertir al país, aunque la advertencia incluyó otras  demandas: Tener paciencia y mostrar confianza, porque las cosas “se habrán de resolver más adelante”.  

La respuesta, esta vez, fue de los transportistas: debe pedirles paciencia a los choferes asesinados por el sicariato y la extorsión, y confianza a quienes votaron por usted creyendo que sobrevivirían a la irresponsable decisión de apoyarla en los comicios del 7 de junio pasado. Lamentablemente no se podrá esperar que aprendan la lección y no cometan el mismo error en los próximos comicios. Ellos, ya no podrán concurrir a las urnas.  

Como era previsible la acción desató la ira de muchos, y en pocos días toda la selva peruana, hasta Loreto. amaneció paralizada. Hoy, 14 de agosto, la protesta ha crecido y se extiende a cuatro regiones del país, sumando Arequipa, que recibe el 486 aniversario de su fundación española en medio de marchas populares, tumultos y protestas.

Este agitado escenario no debiera sorprender. La crisis nacional es tan severa que otros hechos de similar o aún  mayor dimensión asoman en el horizonte. Por lo pronto los estudiosos del tema registran ya un dato preciso: 90 homicidios en 15 días de gestión gubernativa carga ya Keiko Fujimori en la pesada mochila que no puede esconder.

Y ello no obstante la suscripción de un acuerdo de “colaboración” en la lucha contra crimen con el Buró Federal de Inteligencia de los Estados Unidos, el FBI,  que ya opera en nuestro país con la mayor libertad y a la sombra del “Escudo de las Américas” que la administración de Lima ha recibido con servilismo inexcusable.

Algunos creen que la cifra citada es aún muy baja y que debe aumentar. Por eso, insisten en dotar de armas de fuego incluso a los Serenos de los municipios, encargados de velar el orden público.

En otras palabras, buscan resucitar el oeste norteamericano de siglos pasados en los que los certeros disparos de Red Reader y Tom Mix exterminaban por doquier a sus adversarios de entonces.

Aunque en el Edificio Legislativo los parlamentarios no han llegado aún a deslindar sus diferencias con duros pistoletazos, si han ocurrido hasta enfrentamientos físicos en la pelea por la posesión de oficinas y escritorios.

Y es que Fuerza Popular no se acostumbra aún a considerar que, pese a todo, ya no es propietaria del Congreso y que tiene no sólo el deber, sino la obligación y la necesidad de compartir el Establo Parlamentario con otras organizaciones que juegan un rol  diferente  en la vida del país. Ni la soberbia ni la prepotencia tienen cabida hoy.

Lo que si tiene cabida, y se ha disparado espectacularmente en la última quincena, es el precio de los productos de primera necesidad. El pollo, por ejemplo, que se vendía antes de Fiestas Patrias a 8 soles, ahora se oferta tranquilamente a 10.50. El kilo de carne de vacuno, que costaba 23 soles, ahora cuesta 30.

El arroz, el azúcar, la leche, las lentejas se han puesto más allá del alcance popular, en tanto que el Bonito que hace algunas semanas se vendía a 4 y 5 soles, hoy cuesta 16, como todas las variedades de pescado, que parecieran haber salido del mar y convertido moradoras del cielo.   

El costo de vida se ha incrementado entonces en la última quincena por lo menos en un 10% sin que se haya producido el menor asomo de incremento salarial alguno, porque incluso el reajuste del Mínimo Vital, pomposamente anunciado en el mensaje del 28 de julio está en vías de extinción. Por lo pronto, fue remitido a la “Mesa de Conciliación” del ministerio del Trabajo para que en torno al tema opinen los empresarios.

En el mejor de los casos, en octubre o noviembre se concederá una parte de ese “aumento”. Y la otra, quedara pendiente “hasta que acabe El Niño”.  

Si con las primeras protestas -las de Pucallpa- la reacción del régimen fue autorizar el uso de armas de fuego, hay que presumir que cuando la resistencia popular se generalice y las demandan sociales se incrementen, cuando no se trata solo de combustible, sino también de alimentos; la posición de Keiko será más delicada.

Y es posible, en ese contexto, que los disparos no vayan al aire, sino al pecho de los pobladores-

   Tal vez ahí comprendan los que promueven los disparos; que, con la guerra, no se juega 

viernes, 31 de julio de 2026

Perú - El fin de los rituales

 


Por Gustavo Espinoza M. – Perú

La elección de la Mesa Directiva en las Cántaras Legislativas, la instalación del gobierno Fujimori en el hemiciclo del Congreso Nacional y la juramentación del Gabinete Ministerial, sellaron los rituales que convalidaron el ascenso de un gobierno que inicia su gestión coincidiendo con los 205 años de la proclamación de la República.

Cada uno de estos episodios tuvo su propia dinámica, pero los tres pusieron en evidencia la naturaleza del régimen que se inicia y que deberá ser resistido y combatido por los peruanos. Veamos.

Desde un comienzo se tuvo la idea que la elección de las Directivas del Congreso seria particularmente reñida. Gracias al mecanismo tramposo que le diera 22 de 60 cupos del Senado a Fuerza Popular que alcanzara apenas el 10% de los votos y que este partido aliado al  ultra derechista Renovación Nacional copara exactamente el 50 del Senado; se sabía que ningún partido tendría votación suficiente para imponerse.

Lo que no se previó fue que el oficialismo, digitado por Fernando Rospigliosi, recurriera a una maniobra descarada, pero efectiva para restar un voto a la bancada opositora.

Esa maniobra de corte típicamente estudiantil universitaria, sirvió para que el propio Rospigliosi anulara un voto al Frente Democrático y le permitiera así “ganar” la elección a Micky Torres, el hombre del oficialismo. En verdad, Torres no ganó nunca porque para que ello ocurriese debió reunir 31 votos, y sólo alcanzó 30 en las dos votaciones, al mediodía del sábado 27.

El voto declarado “nulo” era nítidamente marcado por la candidatura del Frente Democrático.  Simplemente que alguien insertó con plumón una línea al  costado del otro  casillero, lo que fue usado como pretexto de nulidad del sufragio.

Lo primero que habría que descartar es que fuera la misma persona, lapicero o tinta, la que hizo un signo y el otro.  Una simple mirada a la boleta muestra una diferencia absoluta entre el sesgo del voto y la raya marcada en el otro casillero. Nada tienen en común,

Pero la maniobra fue bien pensada. No sólo para anular un voto y otorgar una mayoría ficticia al gobierno, sino también para generar una secuela.  Al instante, surgió la idea de una traición, de alguien que deliberadamente había “marcado” la cédula para invalidar el voto. Los ojos miraron a una Silvana Robles, una Senadora que no mostró su voto como si lo hicieran los demás. A ella la acusaron de traición. Lo sensato es suponer que la trampa se hizo en la mesa, y corrió a cargo del diligente “conductor” del evento ciertamente ducho en esos menesteres.

Y se hizo así para lograr en carambola esos varios objetivos:   ganar la Mesa Directiva del Senado, dejar en minoría a la Oposición generándole una crisis irremediable y, liquidar a una parlamentaria que desde hace cinco años venia combatiendo firmemente al fujimorismo en el Congreso Unicameral.

Tres pájaros de un tiro se diría. Casi una palomillada perfecta, que no se podía hacer en diputados porque allí la diferencia era muy grande: 18 votos. Eso fue lo que le dio la victoria a la oposición.

La instalación del nuevo gobierno trajo dos novedades: una suerte de cónclave fascista que permitió sumar a Milei, Noboa, Kats, Mulino y Nasfure; juntándolos con  Rodrigo Paz, y el paraguayo Peña.En ese conglomerado, el presidente del Uruguay. Yamandú Orsi,  asomó como una mosca blanca. Por eso los medios de comunicación advertidos, no le dieron cobertura alguna.

La cita estuvo orientada por el Vice Secretario Landau, el adjunto de Marco Rubio, y por el embajador yanqui en Lima, Bernie Navarro, que asoma como “consejero en la sombra” de Keiko Fujimori

Pero por cierto, el plato de fondo en la ceremonia fue el discurso de instalación de Keiko Fujimori al asumir el gobierno.

Hizo bien la bancada de la oposición al dejar constancia de su desagrado y retirarse de la ceremonia aún antes del discurso. Era una manera legítima de mostrar desacuerdo con lo que estaba ocurriendo. Los medios procuraron vanamente que el hecho pase inadvertido.

El discurso de la Mandataria tuvo un mérito: fue breve. Pero, al igual que en otras ocasiones, en esta Keiko arrojó muchas palabras y muy poca consistencia. Mucho más fue lo que calló que lo que dijo. 

Omitió clamorosamente referirse a lo ocurrido en el quinquenio anterior, que era el que más le tocaba. Ella le declaró la guerra al gobierno de Castillo y luchó para derribarlo, como lo confesara el propio Micky Torres en su momento.  Ella puso a Dina Boluarte y respaldó su política de sangre y fuego. Y es por eso responsable también de las muertes ocurridas en esa circunstancia. Por eso tiene vetado su ingreso al sur andino. Y por eso calló cuando debió hablar sobre el tema.  Su silencio de ahora le cerrará las puertas de esa región por los próximos años.

No hubo una sola mención a Puno, o Ayacucho, ninguna alusión al mundo andino. Pero tampoco a los crímenes cometidos contra el pueblo -incluidos los transportistas- a los Derechos Humanos, a la situación de la Mujer, o a los altos índices de Feminicidios. Ni siquiera  la simple voluntad de investigar las causas de esas muertes horrendas.

Pero calló también cuando habló el “desastre” que había recibido como gobierno. Ese desastre lo construyó ella misma, y lo recibió como legado de sus protegidos: Dina y sus sucesores. Por eso no se atrevió a deslinda responsabilidades. Hablar, era como picar el anzuelo. 

Pero si dijo que ella sería respetuosa de la “independencia de Poderes”. Mentira. Si fuera cierto, no habría puesto al vicepresidente del Ejecutivo -es decir su vicepresidente- como presidente del Congreso y del Senado incluso con trampa. Lo que ocurre, es que quiere controlarlo todo. Y tiene miedo de todo.   

Y como lo dijimos antes, su preocupación principal se oriento no a pacificar el país, sino a encarcelar a más peruanos. Por eso habló menos de educación y más de la necesidad de construir cárceles para que sean verdaderos “centros de reclusión” y no lugares de rehabilitación.

El tiempo que se pronunciaba el discurso, centenares de miles de peruanos se movilizaban en señal de protesta en todo el país, en acciones también soslayadas por la “Prensa Grande”. Eran verdaderas expresiones de lucha que reflejaban una decisión que no está dispuesta a doblegarse y que constituye la semilla  de la resistencia y el combate que se avecina.

El último elemento de la parafernalia expuesta en las 48 horas reciente fue la juramentación del nuevo consejo de ministros.  Como se puede advertir incluso a primera vista, el Gabinete Galarreta es más ruido que nueces.

Está integrado por gentes que antes fueron ministros y que tuvieron arte y parte en el desastre legado a la Fujimori. Pero también hay otros que, aunque no fueron ministros, si figuraron como dirigentes de núcleos fujimoristas, apristas o simplemente ultra derechistas, lo que sirve para perfilar mejor el “equipo de trabajo” que acompañará a Keiko.  De todo un poco, pero de mal para mal.

Ministro de Salud fue nombrado el organizador de personeros en la campaña electoral de Keiko. ¿Conocerá el tema? ¿Sabrá algo de cultura el locutor deportivo nombrado para el sector por la señora Keiko, o será mejor comenzar por culturizarlo a él?. ¿Podrá Rafael Rey administrar el sector Transportes cuando no ha tenido ninguna experiencia en ese terreno?

¿Cómo hará Juan Sheput cuando lo único que sabe es arrastrarse en procura de un cargo después de haber denostado públicamente de Fujimori y su legado? ¿Qué méritos hizo Vinelli, su director de campaña, para ser ministro ahora?  ¿Cómo hará el Ministro del Interior, el general Astudillo, para eludir la orden de captura dispuesta contra él por su participación en el delito de contrabando de combustible? ¿Y Ernesto Álvarez para que se olviden que fue el primer ministro de Jerí en todo su funesto mandato censura por el propio Congreso? ¿O Elmer Cuba, el hombre de Macro cónsul que tuvo a su cargo la privatización de las empresas públicas en los años de Alberto Fujimori?

Pero la tapa de la bombonera fue la designación de Carlos Spa. Habría que suponer que la embajada de os Estados Unidos le prestó a ese su empleado durante 18 años, para que fungiera como Canciller peruano en este periodo tal vez para asegura la inclusión del Perú en el “Escudo” de Trump. En otras palabras, el servilismo extremo.

En suma, llegó el fin de los rituales. Ahora, comienza la batalla de los hechos

martes, 23 de junio de 2026

Perú: Roberto Sánchez exige anular el voto en el exterior y advierte que no reconocerá un eventual gobierno surgido de un fraude electoral

 



Lima, 23 de junio de 2026

Infosurglobal

En conferencia de prensa junto a los personeros y representantes legales de Juntos por el Perú, el candidato presidencial Roberto Sánchez realizó cuatro anuncios centrales respecto a la segunda vuelta electoral.

1. Solicitud de nulidad de la votación en el exterior
Sánchez solicitó al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declarar la nulidad de la votación de los peruanos residentes en el extranjero en la segunda vuelta del 7 de junio, argumentando que la ONPE modificó ilegalmente las reglas del proceso en pleno desarrollo electoral.

2. Denuncia de una modificación ilegal de los procedimientos
La candidatura de Juntos por el Perú denunció que la Resolución Jefatural N.° 000090-2026-JN/ONPE eliminó la obligación de remitir actas escaneadas y digitalizadas desde las oficinas consulares, alterando las disposiciones originalmente establecidas para garantizar la trazabilidad y seguridad del voto en el exterior.

3. Acusación de fraude electoral en desarrollo
Roberto Sánchez sostuvo que el conteo de los votos emitidos en el extranjero bajo las nuevas reglas constituye un «beneficio fraudulento» para Fuerza Popular, y llamó al Jurado Nacional de Elecciones a intervenir para impedir que lo que calificó como un fraude en desarrollo se termine consolidando.

4. Advertencia de resistencia política y social
El candidato presidencial afirmó que, si el JNE valida la resolución cuestionada y los resultados del voto exterior, considerará confirmado un fraude electoral. En ese escenario, anunció que Juntos por el Perú no reconocerá la legitimidad del eventual gobierno resultante y promoverá una lucha política, social y patriótica de resistencia democrática, dentro del marco constitucional y del sistema interamericano de derechos humanos.

Sánchez reiteró que la decisión final está en manos del Jurado Nacional de Elecciones y llamó a dicho organismo a corregir lo que considera una grave vulneración de la legalidad electoral y de la voluntad popular expresada por los ciudadanos peruanos.

lunes, 15 de junio de 2026

Perú – La desgracia de nuestros recursos humanos

 Escribe: Milciades Ruiz, Perú




Lo más valioso de todo país, son sus recursos humanos. Los agricultores crían con mucho cariño y esmero sus plantas desde la germinación, para que se desarrollen esplendorosamente, porque de eso, depende la cosecha que obtendrán y los consiguientes beneficios familiares. Es lo que todo país debería hacer cultivando de la mejor manera a su gente desde la niñez pues, de esto depende el florecimiento nacional en todo aspecto, para todo futuro.

Pero el agricultor trata por igual a todas sus plantas, sin segregaciones ni privilegios. No maltrata a sus plantas por ser de la serranía, de la selva, ni las abandona por estar en zonas alejadas. No menosprecia a sus plantas por ser de origen nativo.

En cambio, en Perú, los partidos políticos gobernantes, conducen al país, aplicando el sistema de dominación capitalista que se sustenta necesariamente en la desigualdad. Esta, puede ser desde moderada hasta extrema, según la vileza de los gobernantes.

No hay capitalismo sin desigualdad. El asunto es, en qué medida, cada gobierno ocasiona desigualdades. La torta es una sola, pero en la repartición, las tajadas más grandes son a costa de quitarle a las demás. En este sistema, lo que importa son las ganancias del capital invertido y no, las personas. No interesa lo que pase con la población porque esta, no es su objetivo. Lo que se ambiciona es obtener las máximas ganancias para acumular capital y con ello, tener mayor poder sobre los demás. De allí el proceder indolente de los beneficiarios del sistema de dominación capitalista.
Muchos pueden estar pasando hambre, pero no se corrigen las fallas del sistema que causan la desigualdad de condiciones de vida. Se actúa sobre las consecuencias, poniendo parches para taparlas mediante programas sociales a cuenta de los impuestos que pagamos (IGV, rentas y demás). Con esta mentalidad capitalista, los partidos gobernantes, distribuyen el presupuesto nacional de manera arbitraria, según su mentalidad y conveniencia. El presupuesto nacional no responde a una estrategia de desarrollo nacional porque no la tenemos. Vamos a la deriva, sin rumbo ni horizonte, según conveniencia de los depredadores de nuestras riquezas.

Pero es así, como se manejan los recursos del presupuesto nacional. Se posterga siempre a la sierra y selva. En cambio, conceden mayores recursos a los que más tienen, a los más influyentes. Así, según el MEF, el presupuesto aprobado por los partidos políticos gobernantes para el 2026, asciende a S/ 257,562 millones que se distribuye bajo la siguiente estructura:


• Gobierno Nacional: S/ 164,223 millones (63,7 %).
• Gobiernos Regionales (25): S/ 59,164 millones (22,9 %).
• Gobiernos Locales (2,087): S/ 35,795 millones (13,4 %).
LA DESGRACIA DE NUESTROS RECURSOS HUMANOS

Pero al Departamento de Lima se le asigna S/ 127,069 millones, lo que equivale al 49,3 % del presupuesto total de la República (casi la mitad). El saldo, es para el resto del país. Pero, además, la mayor parte va para los bolsillos de intermediarios burocráticos y, lo que llega a los pueblos es casi nada. Esto es así, porque lo permitimos. Nos hemos acostumbrado a la desigualdad. Lo aceptamos sin protestar, porque la desigualdad, es lo normal y la equidad es impensable.

En esta práctica de gobierno, el cesante Congreso de la República, aprobó hace poco la Ley 32561 para favorecer a los que menos aportan a la economía nacional y, hasta cierto punto, son una carga para el país. Esta ley, otorga a la oficialidad militar y policial pensiones de jubilación y otros beneficios que, aumentan drásticamente la desigualdad social. Compárese esta desigualdad en los siguientes cuadros oficiales contra los ingresos de los civiles que mayor aportan al erario nacional, pero cuya pensión de jubilación es mísera.



Los salarios de civiles en actividad son menores y, sus pensiones peor aún. Aunque el ingreso promedio mensual en el 2025 fue de S/. 1,887.2, los profesionales y demás trabajadores de planilla en el ámbito rural solo perciben S/. 955.50. Más aún, los trabajadores de la agricultura familiar no tienen mensualidad.



Los pensionistas civiles de la ley 19990 solo reciben S/. 600 si han aportado 20 años o más. Quienes aportaron entre 10 y 20 años desde S/ 300 hasta S/ 400. Ni qué decir de la pensión de viudez para militares: 100% del sueldo y cobertura para hijos hasta los 28 años. Para viudas de civiles solo S/. 400, y cobertura para hijos hasta los 18 años. Los pensionistas de la casta militar -policial, representan apenas el 9% del total de pensionistas, pero concentran cerca del 50% de los subsidios estatales destinados a pensiones.

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que ocasionan las desigualdades sociales. Lo vienen haciendo durante toda la república. Lo hacen en todos los aspectos ocasionado desigualdades económicas al extremo, con la consiguiente desigualdad social, educativa, sanitaria, laboral, etc. La desigualdad de un solo lado, genera más pobreza en el otro lado. Entonces, son los partidos políticos gobernantes los que generan pobreza en el lado más desprotegido y, la pobreza extrema lleva a la desesperación de nuestros recursos humanos.

Mientras los favorecidos por el sistema, acumulan capitales, la contraparte acumula pobreza. Riqueza extrema y pobreza extrema son los polos opuestos de una misma unidad. El año pasado la pobreza monetaria en el Perú (capacidad de gasto con dinero efectivo) afectó al 25,7% de la población, según el INEI. Uno de cada cuatro de nosotros no tiene dinero suficiente para cubrir la canasta alimentaria básica. Pero, mirando más atrás, tenemos:



Esta forma de gobernar, afecta más a la sierra rural, que contiene a los más pobres de los recursos humanos del país. Así, se maltrata a nuestro capital humano.



Esto no es de ahora. Es de siempre hasta que se cambie la falsa democracia que genera pobreza.


Es que, en el sistema de dominación capitalista, las personas valen según su capacidad de gasto. Si desde niños, nuestros recursos humanos no cuentan con capacidad para estudiar y prepararse para la vida, tendrán un futuro tenebroso. Pero en sus capacidades está el futuro nacional. Los peruanos que nacieron a comienzos de siglo tienen un presente desastroso. Muchos de ellos han caído al abismo de la delincuencia, empujados por las desigualdades generadas por los partidos gobernantes.

Estos, que han sumido en la precariedad económica a los que son “El futuro de la Nación”, no entienden, ni quieren entender que, conforme crece la población tiene que crecer el empleo. De lo contrario, el déficit dejará sin ingresos familiares a la creciente población desempleada. Nuestro país, tiene abundante materia prima pero el valor agregado y su procesamiento, se va al extranjero para generar empleo en los países que depredan nuestros recursos naturales.

La madera de nuestros bosques se exporta en estado natural y después de generar empleo extranjero, la importamos ya procesada. Importamos más de 30 mil TM de papa pre frita y tipo snack pagando 47 millones de dólares para empobrecer a los productores nacionales quitándoles parte de su mercado. Los productores de arroz, de selva mayormente, han tenido que bloquear carreteras en paro agrario porque importamos 158 mil TM en el 2025, pagando 111 millones de dólares para empobrecer a nuestros campesinos. (Fuente: SUNAT)

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que deciden estas políticas de estado. No son los jóvenes los culpables de su desgracia ni del desborde delincuencial. ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos en la situación de los jóvenes de hoy? Los jóvenes, en situación de pobreza, tienen menores oportunidades en todo. Si no tiene dinero para estudiar, tampoco podrán están preparados para trabajar en alguna especialidad. Entonces padecen de exclusión social y, están al borde del abismo de la delincuencia.

En el Perú, aproximadamente 1.5 a 1.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años son «ninis» (ni estudian ni trabajan), representando cerca del 18% al 20% de la población juvenil (2 de cada 10 jóvenes), una cifra creciente tras la pandemia. La mayoría son mujeres (61.2%), dedicadas a labores domésticas o de cuidado, y el 43%

de “ninis”, se concentra en Lima. Entre el 2010 y 2024, la tasa de crecimiento de “ninis” aumentó del 15.2% al 23,6%. En el caso de las mujeres jóvenes el porcentaje es mayor. Véase el siguiente gráfico preparado por el CEPLAN (PCM).



Nota. Los datos de 2025 y 2026 son proyecciones del CEPLAN a partir de WESO.

En fin, hay mucho que decir sobre esta temática y pocas esperanzas de cambio ya que, el Poder Legislativo electo, tiene las mismas características que el anterior. Los partidos políticos gobernantes seguirán en las mismas de siempre, mientras no se cambie el sistema de gobierno dando acceso a la representación directa de los sectores socioeconómicos del país. Pero quizá lo dicho, active la reflexión y las iniciativas.


Perú – De la tragedia a la farsa: los Fujimori y el fantasma del 5 de abril

  por Enrique Chinaski «La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa.»   -  Karl Marx, El 18 Brumario d...